Cuando traté a mi primer paciente, poco sabía del impacto que podía tener sobre él. Un hombre de 54 años de edad, llamémosle Juan Pérez, hospitalizado por infarto al miocardio, en un hospital púbico, prácticamente abandonado a «libre evolución» de su enfermedad coronaria (infarto). Me acerco a él y le pregunto ¿Qué ocurre? Y el …